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Paul Léautaud. (1872-1956).

Fue una figura singular, original y excéntrica de las letras francesas, sin parangón en la literatura universal. Crítico teatral, secretario y redactor de la prestigiosa revista Mercure de France y escritor insobornable. Impenitente misántropo amoroso. Amante de las mujeres y los gatos. Llevo una vida solitaria en su residencia de Fontenay–aux–Roses, en donde llego a albergar más de 300 gatos a lo largo de toda su vida. Su monumental diario literario que ocupa más de 7000 páginas, y en el que se retrata con una mirada ácida y cáustica y la prosa más límpida, la escena literaria francesa y se registra de la manera más vívida y sincera sus experiencias personales, ideas y sentimientos, es por derecho propio uno de los mejores testimonios de su época. Ha dicho de él Ignacio Vidal-Folch: “fue un hombre que duda cabe, respetable, vivo, valiente, ameno”. A veces alternando entre una pluma venenosa, irónica y tierna, arremete contra todas las costumbres, falsos ídolos e ideas recibidas, así como también en contra de algunos de sus coetáneos – Mallarme, Valéry, Marcel Schwob, Apollinaire, Gide, entre otras figuras reconocidas- siempre teniendo por estandarte un compromiso con la verdad y la mayor honestidad intelectual. Además de sus diarios y esta recopilación de aforismos de amor que el lector tiene entre sus manos, su obra incluye una autobiografía en tres partes. Le petit Ami, Amours e In Memoriam. Obras traducidas al español. Indro Montanelli con toda justeza dejo dicho que: “Fue el escritor más libre de toda Francia, y tal vez del mundo”.

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Por Juan Abreu

Extracto del prólogo

“…ahora se me ofrece la alegría de presentar a los que leemos en español los Aforismos de Léautaud, en una edición completa y cuidada. Imaginarán ustedes que para mí no es sólo un honor es además la oportunidad de reencontrarme con uno de mis maestros. De disfrutar de su escritura ósea y lúcida. Llega esta publicación en un momento inmejorable porque la cultura occidental se ve amenazada por dos plagas, la de lo políticamente correcto, y la de las políticas de género, que cual bicéfala peste negra amenaza no sólo nuestra cultura también la posibilidad de escribir libremente, nuestra obligación diría yo, de escribir libremente, de ser no sólo escritores incómodos o polémicos o atrevidos como suele decirse de algunos escritores, sino también y sobre todo escritores insultantes y despiadados con todo y con todos. La mansedumbre, la contención y el deseo de agradar son lo contrario de la literatura. Y son por fortuna lo contrario de los aforismos que aquí presentamos.

Este es un libro, por otro lado, extraordinariamente valioso para los interesados en un tema tan fundamental como el amor y su adjunto ineludible la pasión carnal, las relaciones sexuales, que siempre son de mucho interés para el animalito humano. Es un libro que puede leerse, por qué no, como un manual de consejos para orientarnos en el minado campo del amor y de la sexualidad humana, y especialmente (estemos de acuerdo o no con la mirada con frecuencia misógina del escritor) para ayudarnos a comprender la naturaleza erótica de las mujeres, tan diferente a la nuestra como queda ampliamente expuesto en estos aforismos. “